Contratar una instalación solar no es como comprar un electrodoméstico. Vas a confiar en una empresa para que perfore tu tejado, conecte equipos a la red eléctrica de tu casa y te garantice un ahorro durante los próximos 25 años. Y aquí está el problema: en los últimos años han aparecido cientos de instaladoras nuevas, algunas excelentes y otras que desaparecen al año siguiente dejando instalaciones mal hechas y garantías que no valen el papel en el que están escritas.
He visto demasiados casos de vecinos que se arrepienten, no porque la energía solar no funcione, sino porque eligieron mal a quién se la instaló. Así que vamos al grano: estas son las 10 preguntas que tienes que hacer (y las respuestas que deberías escuchar) antes de firmar nada.
1. ¿Tenéis instaladora propia o subcontratáis el montaje?
Muchas empresas que captan clientes por internet no instalan nada: revenden el trabajo a cuadrillas subcontratadas que cambian según la zona. Eso no es malo en sí mismo, pero te interesa saberlo porque, si algo falla, quieres tener claro quién responde. Pide que te confirmen quién hará físicamente la instalación y si esa misma empresa se encarga del servicio postventa.
2. ¿Estáis dados de alta como instalador autorizado?
En España, las instalaciones de baja tensión deben realizarlas empresas inscritas como instaladoras autorizadas en su comunidad autónoma. Pídeles el número de registro. Una empresa seria te lo da sin pestañear. Si te ponen pegas o se van por las ramas, mala señal.
3. ¿Qué marcas de paneles, inversor y estructura usáis exactamente?
Desconfía de los presupuestos que solo dicen «paneles de 450W» sin marca ni modelo. Quieres nombres concretos: el fabricante del panel (Jinko, LONGi, Trina…), el del inversor (Huawei, SMA, Fronius, GoodWe…) y el tipo de estructura. El equipo es lo que vas a tener en el tejado dos décadas; tienes derecho a saber qué te están poniendo.
4. ¿Qué garantía dais y qué cubre exactamente?
Aquí hay que afinar, porque hay tres garantías distintas y suelen mezclarse:
- Garantía de producto del panel (normalmente 12–25 años según marca).
- Garantía de rendimiento del panel (que siga produciendo un % mínimo a los 25 años).
- Garantía de la instalación y la mano de obra (la que da el instalador, suele ser de 2 a 10 años).
La importante para ti, además de la del fabricante, es la del instalador. Que te la den por escrito.
5. ¿Os encargáis de toda la tramitación y la legalización?
Una instalación de autoconsumo necesita trámites: certificado de instalación, alta ante la distribuidora, solicitud de compensación de excedentes y, a veces, licencia municipal. Lo normal es que el instalador lo gestione todo. Si te dicen que «eso lo haces tú», prepárate para un dolor de cabeza burocrático.
6. ¿Me ayudáis a solicitar las subvenciones y la deducción del IRPF?
Las buenas instaladoras conocen las ayudas autonómicas y la deducción estatal del IRPF, y te facilitan la documentación (certificados, facturas desglosadas) que necesitarás para solicitarlas. No es su obligación legal, pero que lo hagan dice mucho de su profesionalidad.
7. ¿Hacéis un estudio personalizado o me dais un precio «tipo»?
Un presupuesto serio parte de tu consumo real (tus facturas de los últimos 12 meses), la orientación de tu tejado, la sombra y tu perfil horario de consumo. Si te sueltan un precio cerrado sin mirar nada de eso, te están vendiendo un paquete genérico que puede quedarse corto o sobredimensionado.
8. ¿Qué pasa si la producción es menor de la prometida?
Pregunta directamente: «si produzco menos de lo que decís en el estudio, ¿qué hacéis?». Las empresas honestas te explicarán que la producción es una estimación y de qué depende. Las que prometen ahorros milagrosos del 100% suelen estar exagerando para cerrar la venta.
9. ¿Puedo ver instalaciones que hayáis hecho cerca y hablar con esos clientes?
Las referencias locales valen más que cualquier reseña de internet. Una instaladora con trayectoria en tu zona podrá enseñarte trabajos reales y, muchas veces, clientes dispuestos a contarte su experiencia.
10. ¿Qué incluye y qué NO incluye el precio?
El clásico susto: el presupuesto parecía barato y luego aparecen «extras». Asegúrate de que el precio incluye estructura, cableado, protecciones, mano de obra, tramitación, IVA y puesta en marcha. Y pregunta expresamente qué quedaría fuera.
Señales de alarma que deberían hacerte salir corriendo
- Te presionan para firmar «hoy mismo» con una oferta que «caduca».
- Piden un anticipo muy alto (más del 30–40%) antes de empezar.
- No te dan nada por escrito o el contrato es vago.
- Prometen ahorros del 100% o amortizaciones de «2 años» sin matices.
- No tienen domicilio físico ni teléfono que conteste.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor una instaladora grande o una local pequeña? No hay respuesta única. Las grandes ofrecen respaldo y financiación; las locales suelen dar trato más cercano y respuesta rápida en postventa. Lo importante no es el tamaño, sino que cumplan los 10 puntos anteriores.
¿Cuántos presupuestos debería pedir? Al menos tres. Te permite comparar precios, equipos y trato, y detectar quién te está intentando colar gato por liebre.
¿El instalador más barato es mala opción? No necesariamente, pero desconfía de precios muy por debajo de la media: suele significar equipos de baja gama, mano de obra subcontratada barata o garantías flojas.